viernes, mayo 24, 2013

Ezra Pound / De Jacopo del Sellaio






De Jacopo del Sellaio

Este hombre supo los caminos
del amor más secretos. Hombre alguno
pudo pintar aquello sin saber.
Y ahora ella se ha ido, la de Cypris.
Tú estás, y eres 'Las Islas' para mí.

He aquí lo que nos sobrevive:
Los ojos de esta dama muerta me hablan.


de Ripostes, 1912
Versión de Armando Uribe Arce

Ezra Pound (Hailey, EE UU, 1885-Venecia, Italia, 1972), Antología de Ezra Pound. Homenaje desde Chile, edición de Armando Uribe Arce y Armando Roa Vidal, Editorial Universitaria, Santiago de Chile, 2010 [no bilingüe]


Of Jacopo del Sellaio

This man knew out te secret ways of love,
No man could paint such things who did not know.

And now she's gone, who was his Cyprian,
And you are, who are "The Isles" to me.

And here's the thing that lasts the whole thing out:
The eyes of this dead lady speak to me.


Poems and Translation, The Library of America



Ilustración: Orfeo y Euridice (detalle), 1480, Jacopo del Sellaio

jueves, mayo 23, 2013

Alejandro Crotto / Dos poemas








Una canción tan fría y tan apasionada como el alba

Latas, vasos de plástico tirados al azar. Arranca
el día; arranca y muestra drástico en la playa
vacía el final de la fiesta. En la luz fría,
tapado con arena a nuestros pies, el resto
carcomido de un tronco humea apenas.

Detrás el mar, el ruido
opaco de las olas repetido.



El ojo enamorado ata los cielos y la tierra

Los cielos nos dan miedo,
los cielos de belleza aterradora
donde se queman las estrellas.

La íntima tierra, en ella -un nuevo descrearse-
nuestra gota de vida.

Dando lugar, sacándose lo hace.

¿Ves el jazmín de tu balcón? ¿La mosca
en la pared, que frota sus patitas? ¿La herida
detrás de toda la ciudad cuando amanece?


Alejandro Crotto (Buenos Aires, 1978), Chesterton, Bajo la Luna, Buenos Aires, 2013



Foto: Alejandro Crotto en Festival de Poesía de Buenos Aires

miércoles, mayo 22, 2013

Eugenio Montale / Es probable...




ES PROBABLE que yo pueda decir yo
con conocimiento de causa
si bien no está excluido que un guijarro,
una piña que me cayó en la cabeza
o el ratón que se instaló en el desván
no posean ad abundantiam el sentimiento
que fue llamado autoconciencia. Pero es extraño
que el hombre derroche milagros de intelecto
para lograr que el individuo sea superfluo,
una máquina que quiere
borrando toda huella de su autor.
Ésta es la meta y que nadie se acuerde
de los viejos tiempos (si es que tal cosa es posible).


Eugenio Montale (Génova, 1896-Milán, 1981), "Otros versos" [1972-1980], Poesía completa, traducción de Fabio Morábito, Galaxia Gutenberg-Círculo de Lectores, Barcelona, 2006


È PROBABILE che io possa dire io
con conoscenza di causa
sebbene non possa escludersi che un ciottolo,
una pigna cadutami sulla testa
o il topo che ha messo casa nel solaio
non abbiano ad abundantiam quel sentimento
che fu chiamato autocoscienza. È strano
però che l'uomo spenda miracoli d'intelligenza
per fare che sia del tutto inutile
l'individuo, una macchina che vuole
cancellando ogni traccia del suo autore.
Questo è il traguardo e che nessuno pensi
ai vecchi tempo (se mai fosse possibile!).


Ilustración: Desnudo masculino con brazo levantado, mirando hacia abajo, 1910, Egon Schiele

martes, mayo 21, 2013

Richard Wilbur / Tres poemas breves





Epistemología

I

Dale una patada a la roca, Sam Johnson *, rómpete los huesos:
Pero como nube, como nube es la materia de las piedras.

II

Ordeñamos la vaca del mundo, y mientras lo hacemos
Le susurramos al oído: “No eres verdad.”


Salen

Poco a poco el verano muere;
En la linde del prado una margarita vive solitaria;
Un último chal de calor yace
sobre la piedra gris del campo.

Todos los gritos son diáfanos y breves;
El prado ha susurrado la última misa del verano:
Un grillo como un coche fúnebre que aminora la marcha
Se arrastra desde la hierba seca.


Excusa

Una palabra se clava en la garganta del viento;
Una lancha de viento es llevada por el oleaje de centeno;
A veces, en el extenso silencio,
Las colgantes manzanas destilan su oscuridad.
Tú, llamando, con un vestido verde y el cabello marrón,
Que ahora llegas por el sendero y cuyo nombre pronuncio
Suavemente, perdóname amor si te llamo también
Palabra de viento, corazón de manzana, refugio de hierba.


Richard Wilbur (Nueva York, 1921), Collected Poems: 1943-2004, Harcourt (San Diego, CA), 2004.
Versiones de Jonio González


* "Al salir de la iglesia [en Colchester] nos detuvimos por un rato a hablar de los ingeniosos sofismas del Obispo Berkeley para demostrar la no existencia de la materia y que todo el universo es tan solo ideal. Yo hice la observación de que aun cuando estábamos convencidos de la no verdad de su doctrina, era imposible refutarla. Nunca olvidaré la alharaca (alacrity) con la que respondió Johnson, estrellando su pie contra una gran piedra, hasta rebotarlo de ella, 'Yo la refuto así'". James Boswell, The life of Samuel Johnson, 1785. Citado en Comentarios filosóficos, Introducción manuscrita a Los Principios del Conocimiento Humano, Correspondencia con Johnson, de George Berkeley, "Biobibliografías", UNAM, México, 1989


Epistemology 

I. 
Kick at the rock, Sam Johnson, break your bones: 
But cloudy, cloudy is the stuff of stones. 

II. 
We milk the cow of the world, and as we do 
We whisper in her ear, 'You are not true.' 


Exeunt 

Piecemeal the summer dies; 
At the field's edge a daisy lives alone; 
A last shawl of burning lies 
On a gray field-stone. 
All cries are thin and terse; 
The field has droned the summer's final mass; 
A cricket like a dwindled hearse
Crawls from the dry grass. 


Apology

A word sticks in the wind’s throat;
A wind-launch drifts in the swells of rye;
Sometimes, in broad silence,
The hanging apples distill their darkness.

You, in a green dress, calling, and with brown hair,
Who come by the field-path now, whose name I say
Softly, forgive me love if also I call you
Wind’s word, apple-heart, haven of grasses.


Ilustración: "I refute it Thus!" Dr. Samuel Johnson, 2008, William Fawke, Londres

lunes, mayo 20, 2013

Pier Paolo Pasolini / De "Poesie marxiste", 3





Diario

"No tengo más ganas", me digo - casi en voz alta -
a las nueve de la noche, por la Tuscolana, la noche de Santo Stefano,
con el cielo de nuevo sereno tras la lluvia - delante del Mandrione -
los "otros" inocentes sobre autos terroríficos, o a pie, que vuelven
de paseos familiares - en la noche enemiga - o van en busca de amor,
más allá de la fuente del Seiscientos, y los arcos sobre la vía -
en el fragor pasajero de las littorinas * o los vagones de carga, entre
chaparrones de lluvia seca - de dolor - y estrellas furiosas como agujas en el cielo,
al que las nubes blancas confieren un celeste oscuro aterrador -
"no tengo más ganas... - me digo, con los zapatos pesados por el barro -
de ese amor..."
Sonrío, pienso en un verso de la mañana, en Asís:
"Sustituirme por otro en el amor de sí mismo", era ese el verso.
"No tengo más ganas de amor".
Entre los abrigos de los transeúntes, agitados por el viento, bajo estrellas espantosas,
nace por sí misma la pregunta: "Entonces...
¿en qué invertir mi libertad?".
Y la rápida respuesta: "¡En la muerte!". Y el sentido
de verdad de todo esto. Camino, aun
sabiendo que se debe morir... - de una muerte
¡"como inversión de la libertad"! Pienso
en otra cosa, en otra cosa. Comienza una vida desconocida.


Pier Paolo Pasolini (Bolonia, 1922-Ostia, 1975) "Poesie marxiste, 1964-1965", Tutte le poesie, Mondadori, Milán, 2003
Versión: Jorge Aulicino

* Vagón autopropulsado de la fábrica Fiat, que debe su nombre popular a la ciudad de Littoria (hoy Latina, fundada en 1932 por Benito Mussolini), donde fue estrenado en 1936.

Diario

"Non ho più voglia" mi dico - quasi ad alta voce -
alle nove di sera, per la Tuscolona, la notte di Santo Stefano,
col cielo rasserenato dopo la pioggia - davanti al Mandrione -
gli "altri" innocenti, su macchine agghiacciate, o a piedi, che tornano
da gite famigliari - nella notte nemica - o vanno in cerca d'amore,
oltre la fontana del Seicento, e gli archi sulla ferrovia -
al rombo passeggero di littorine o treni merci - tra rovesci
di pioggia secca -di dolore- e stelle furiose como aghi nel cielo,
che le nuvole bianche rendono cupo d'un turchino terrorizzante -
"non ho più voglia - mi dico, con le scarpe pesanti di fango -
di quell'amore..."
Sorrido, penso a un verso della mattina, ad Assisi:
"Sostituirmi a un altro nell'amore di se stesso", era quel verso.
"Non ho più voglia di amore..."
Tra cappotti di passanti mossi dal vento, sotto stelle spaventose,
da sé nasce la domanda: "Allora...
¿su che invistire la mia libertà?"
E la pronta risposta: "Sulla morte!". E il senso
di verità di tutto questo. Tuttavia cammino,
sapendo di dover morire... - di una morte
"come investimento della libertà"! Penso
ad altro, ad altro. Comincia una vita sconosciuta.



Ilustración: Motociclista, 1924, Mario Sironi

domingo, mayo 19, 2013

Peter Viereck / La gallina ciega





La gallina ciega

Los guardianes nocturnos piensan en el alba y las cosas aurorales.
Los empleados que sueñan con las Bermudas piensan en el coral.
El poeta de Nueva York piensa todavía en el laurel.
(Pero los amantes piensan en la muerte y el uno y el otro se tocan
como para probar que el amor aún está vivo.)

Los astronautas marcianos, al descender hacia la Tierra,
piensan en el dulce país sobrenatural que dejaron Allá Arriba,
donde los graciosos monstruos retozan en un aire sin aire
(Los amantes piensan en la muerte y el uno y el otro se tocan.
temiendo ese día en que sólo quedará uno de ellos.)

Nosotros pensamos en el dinero, pero el dinero no llega.
Pensamos en la diversión, pero el destino no la consiente,
Nunca mencionamos la muerte. ¿Sobreviviremos?
(Los amantes piensan en la muerte y el uno y el otro se tocan
y de todos los vivientes ellos son los más vivos.)

Los ganadores de premios son tan ávidos en todos sus esfuerzos;
corren tan lejos; apilan tan alto sus juguetes
que solamente alguien grosero podría hacerlos caer. Y sin embargo mueren.
(Los amantes piensan en la muerte y el uno y el otro se tocan
y de todos los vivientes ellos son los más vivos.)

Cuando todos los realistas intentan, como lemmings,
nadar -¿hacia dónde?- en la seductora corriente de la vida
sólo un tonto se detendría a esperar en la orilla.
(Los amantes se detienen y esperan y el uno y el otro se tocan.
Quienes piensan juntos en la muerte están doblemente vivos.)

Rollizas criaturas se relamen los labios y piensan que medran;
el oso que inverna, sólo a medias vive;
sueña con una miel gratuita en un panal sin aguijones.
Piensa en la vida en cada exangüe hálito.
(Los amantes piensan en la muerte.)


Peter Viereck (Nueva York, 1916-South Hadley, 2006), Alberto Girri, 15 poetas norteamericanos. Segunda serie, Editorial Bibliográfica Omeba, Buenos Aires, 1969 (edición no bilingüe)



Ilustración: Street and Railway Bridge, 1946, John Minton

sábado, mayo 18, 2013

Mario Morales / Nos une





Nos une

       el silencio que no hemos dicho
       los días infinitos, la lluvia, la tristeza,
       la ternura y sus ojos ciegos, pero azules

Nos une
       algo oscuro como delirio y cenizas
       como la palabra adiós cuando la soledad calla pero vence

¿Sabes lo que es la vida
                         cuando se ama pero estamos solos?
ES NO PODER DECIRLO
                         y ser una herida sin respuesta
Es abrir los brazos
                    y encontrar la ausencia
Y escribir nada más que un eco,
                    una campana de oro sepultada en la bruma.
Es gritar la palabra recuerdo
                  en la mitad de un beso, en la mitad de un verso
tan violento y tan inútil como todo el recuerdo.

Es amarnos
          con el corazón vacío
                              como un pájaro cuando nace.
Es amarnos hasta el fin
en la soledad,
              en el día interminable,
                                     aniquilado.


Mario Morales (Pehuajó, 1936-Buenos Aires, 1987), "El juglar de ojos ciegos", La distancia infinita. Antología poética 1958-1983, selección y prólogo de María Julia de Ruschi, Fondo de Cultura Económica, Buenos Aires, 2012


Ilustración: The Blue Night, Venice, 1897, Arthur Melville

   

viernes, mayo 17, 2013

Louis MacNeice / Notas del natural





Notas del natural

Dientes de león

Incorregibles, descarados,
Iluminaron el sendero de cenizas de mi infancia,
Nada sutiles, lo opuesto a las prímulas,
Pero, a diferencia de las prímulas, capaces
De crecer en donde sea, en las vías del tren, en el muelle,
Como esas amigas extrovertidas que nunca
Nos hacen enamorarnos, pero que llenan
Los huecos sin rosas y sin prímulas.


Gatos

Incorregibles, desapegados,
Fermentaron las largas horas planas de mi infancia,
Sutiles, lo opuesto a los perros,
Pero, a diferencia de los perros, capaces
De coquetear, tendiéndose y bostezando en donde sea,
Como esas mujeres que no quieren contratos
Y que siguiendo su propio camino
Hacen el camino de sus amantes más ligero.


Codornices

Incorregibles, poco musicales,
Tendieron un puente sobre el seto que rodeó mi infancia,
Nada sutiles, lo opuesto a los mirlos,
Pero, a diferencia de los mirlos, capaces
En donde sea que se encuentren de avalar el verano
Como esos hombres ruidosos que nunca vemos
Al otro lado de la esquina pero cuyas estridentes
Voces nos llenan de confianza.


El mar

Incorregible, despiadado,
Hizo traquetear la playa de guijarros de mi infancia,
Sutil, lo puesto de la tierra,
Pero, a diferencia de la tierra, capaz
De proclamar en cualquier momento la eternidad,
Como algo o alguien a quien
Uno tuviera que rendirse para hallar
En esa misma rendición, la vida.

Louis MacNeice (Belfast, 1907-Londres, 1963), versión de Alberto Blanco, Traslaciones. Poetas traductores 1939-1959, recopilación de Tedi López Mills, Fondo de Cultura Económica, México, 2011 [edición no bilingüe]



Ilustración: Early Morning, Newlyn, 1926, Dod Proctor

jueves, mayo 16, 2013

Mirta Rosenberg / La morena o la soberanía no es una mascota doméstica





La morena o
la soberanía no es una mascota doméstica

        Vive voraz en el agua
la morena carnicera
de profundidad,
                     pequeña
si se compara
con la ballena o tiburón -metro y medio
de extensión en el mar Meditarráneo.
Pez foráneo que no crece
                                     acá,
en el Paraná, sin excepción la morena
a la anguila se parece
                                   que se parece
a la víbora: si no se arrastra,
es que nada. Toda
una ese carnívora, sinuosamente
garganta, traga porque querría
mostrar que no sabría vivir
de otra manera. Si espera
ondula ese cuerpo que ella finge
no tener: por mujer, pura-cabeza
y de mula, está esperando una presa
que la haga suya y la deje,
                                   además,
hacer. Es difícil ser un pez,
                                   pero se es
lo que se es, y en la duda
se está en paz:
                       una
centella con ojos
de criatura o creación, perfectamente
                                           sola
tras el cristal del acuario, es ella
sin ser fatal. A diario
hay que hacer cola
para verla en exposición.

Mirta Rosenberg (Rosario, 1951), El paisaje interior, Bajo la Luna, Buenos Aires, 2012


Ilustración: Peces rojos en interior, 1912, Henri Matisse

miércoles, mayo 15, 2013

Anna Crowe / Visitando la casa de los bravos








Visitando la casa de los bravos


1. Túnica arahuaca

Colón confundió su delicadeza
con cobardía, y les marcó la oreja
a ellos y a sus caciques como esclavos.

Una nota en el muro nos dice
que cuando están tejiendo dejan siempre
un pequeño, deliberado error,

como si comprendieran que el corazón,
proclive a la perfección, termina
atrapado en su propia red.

Unos bordados rojinegros tartamudean
sus cardiográfos
de manga a manga desplegada,

pero en algún lado, me digo,
estará el invisible salto, una
pequeña, equivocada

puntada por la que
el alma del tejedor
pueda aún escapar.


2. Camisa fantasma Dakota de rodilla herida

Los cheyenes y los dakotas tejían
unas camisas de muselina cruda: éstas eran
las camisas de la Danza Fantasmal, la cual,

si se interpretaba correctamente, otorgaba
invisibilidad a quien la vestía.
Nosotros aún creemos que cierto orden de palabras

o rituales intervendrán entre
nosotros y la ira de otro. Sin ver
que se requiere nuestra invisibilidad,

tampoco, que lo que punce será el súbito
recuerdo de algún deleite pasado,
y deje este chamuscado agujero.


Anna Crowe (Devonport, Plymouth, 1945), versión de Pedro Serrano, Traslaciones. Poetas traductores 1939-1959, recopilación de Tedi López Mills, Fondo de Cultura Económica, México, 2011 [edición no bilingüe]


Foto: Anna Crowe por Jemimah Kuhfeld en Scottish Poetry Library

martes, mayo 14, 2013

Valerio Magrelli / Carta sobre la invasión de los dinosaurios






Carta sobre la invasión de los dinosaurios

¿Qué líneas nos unen a este Walhalla zoomorfo
que atraviesa las eras para brotar ante los ojos de los chicos
con sus héroes vencidos, anómalos, acorazados en colchas
epiteliales, ramificaciones ortopédicas, apéndices caudales?
Bestias, pero nada bestial queda
en los ojos, por donde pasa la pena indefensa
de una especie condenada a la extinción
El gran silencio de la sangre
pesa sobre estos huérfanos del futuro
y los convierte en animales retirados,
fieras de la melancolía, criaturas agónicas.
Detrás de su rigidez de tótem
la gota negra de la mirada muestra
una extenuada dulzura liminar,
una pasiva potencia inexplicada,
una violencia sin genealogía.
Entonces no rujas, Tyrannosaurus Rex, deja
entre el montón de piedras de la corteza cerebral,
sobre el repiqueteante chasis de la caja torácica,
en el árbol caudaloso y fresco de tu sistema nervioso central,
deja brillar inerme la pupila
lejana e irrevocada de la infancia.


Valerio Magrelli (Roma, 1957), "Altre poesie", Poesie (1980-1992) e altre poesie, Einaudi, Turín, 1996
Versión de Jorge Aulicino


Lettera sull'invasione dei dinosauri

Quali linee ci uniscono a questo Walhalla zoomorfo
che attraversa le ere per sbocciare tra i occhi dei bambini,
con i suoi eroi prostrati, abnormi, corazzati di coltri
epiteliale, propaggine ortopediche, appendice caudali?
Bestie, ma nulla di bestiale resta
neglo occhi dove passa disarmata la pena
di una specie destinata all'estinzione.
Il grande silenzio del sangue
pesa su questi orfani del futuro
e li fa tristi animali da congedo,
belve della malinconia, creature agoniche.
Dietro la loro fissità di totem
la goccia nera dello sguardo reca
una stremata dolcezza liminare,
una passiva potenza inesplicata,
una violenza senza genealogia.
E dunque non ruggire, Tyrannosaurus Rex, ma lascia,
fra il pietrame della corteccia cerebrale,
sul ticchettante châssis della gabbia toracica,
dell'albero frondoso e ventilato del tuo sistema nervoso centrale,
lascia brillare inerme la pupilla
lontana e irrevocata dell'infanzia.


Ilustración: Círculos concéntricos, 1913, Vassily Kandisky

lunes, mayo 13, 2013

Ricardo Güiraldes / De "Poemas místicos", 2





-18-

Fe

Me he perdido a mí mismo.
A veces tomo entre mis manos los recuerdos con cariño y busco largamente mi infancia, mi fe y mi fuerza. Las veo allá, detrás de una infranqueable transparencia de años, señalando con desprecio mi actual desvío y admiro su firmeza de brújula.
Me he perdido a mí mismo cuando más hondo me buscaba, como si a fuerza de vivir hubiese muerto.

  -19-  

Tiendo adelante mis brazos y todo es adelante ¿Cómo saber?
Espero.
Una voz más grande me dirá: ¡Ven!
Y desde entonces caminaré con la vista de mi frente abierta, de rodillas, en un campo de heridas, llevando en la garganta el trago de la victoria.
Y una cesación de dolores precederá la hoz de mi paso con salutación de trigo unísono ante la segadora.
Me he perdido a mí mismo y espero.

Ricardo Güiraldes (Buenos Aires, 1886-París, 1927), Poemas místicos, Talleres Gráficos Colón, San Antonio de Areco, 1928. Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, Alicante, 2000



Ilustración: Strada di casa, 1900, Carlo Carrà

domingo, mayo 12, 2013

João Cabral de Melo Neto / Cosa de puntuación





Cosa de puntuación

La gente acepta que al hombre
le cabe puntuar su vida:
que viva en punto de exclamación
(dicen: tiene alma dionisíaca);

que viva en punto de interrogación
(fue filosofía, ahora es poesía);
que viva equilibrándose entre comas
y sin puntuación (en la política);

el hombre sólo no acepta del hombre
que utilice la puntuación fatal:
que use, en la frase que él vive,
el inevitable punto final.


João Cabral de Melo Neto (Recife, 1920-Río de Janeiro, 1999), versión de Eduardo Milán, Traslaciones. Poetas traductores 1939-1959, recopilación de Tedi López Mills, Fondo de Cultura Económica, México, 2011 [edición no bilingüe]



Questão de Pontuação 

Todo mundo aceita que ao homem
cabe pontuar a própria vida:
que viva em ponto de exclamação
(dizem: tem alma dionísica);

viva em ponto de interrogação
(foi filosofia, ora é poesia);
viva equilibrando-se entre vírgulas
e sem pontuação (na política):

o homem só não aceita do homem
que use a só pontuação fatal:
que use, na frase que ele vive
o inevitável ponto final

Agrestes, Nova Fronteira, Río de Janeiro, 1985



Foto: João Cabral de Melo Neto en Veja


sábado, mayo 11, 2013

Ricardo Güiraldes / De "Poemas místicos"






  -12-
Algunos habían seguido tu martirio.
La pequeña Jerusalén inquieta de harapos y discusiones, seguía picoteando sus migajas de ideas y nada supo de los siglos por venir y de tu advenimiento en el hombre.
La pequeña Jerusalén inquieta como un sarpullido y piojosa y mugrienta seguía tirada en sus calles.
-Te doy tres por veinte.
-No, te doy veinte por cuatro.
-¡Me arruinas!
-¡Me robas!


  -13-
Tu serenidad no tocaba siquiera las cúpulas de sus templos.
Así pasaste y viniste hacia nosotros.


  -14-  
Tenías los brazos abiertos y en tu pecho cabía el mundo.
Las estrellas andaban siempre a pesar de tu dolor reducido a la estatura del hombre.
Y había una palabra en todas partes. Y los que en torno tuyo no comprendían eran un cuadro pequeño de carne ignorante y egoísta.
Al fin abriste los brazos definitivamente para sobrevolar tu imagen humana.
Y hubo un pensamiento obscuro, obscuro -15- en las cosas y los hombres tuvieron miedo.
Tres días esperaste para surgir.


  -16-
Mi cuerpo sabe el dolor de la herida y el dolor del placer.
Mi corazón conoce sus propios engaños y la impotencia de los otros.
Mi inteligencia ha caído tantas veces que prefiere quedar de rodillas.
Estoy desnudo como una médula dolorida de encontrarse en contacto descubierto con la vida.
¡Que mis brazos levantados sean la plegaria fuerte que eleva al que pide!
¡Que sobre mi soledad caiga una astilla de   -17-   iluminación como sobre el campo un rayo de aurora noble!

"La Porteña"
Agosto 22-1923.


Ricardo Güiraldes (Buenos Aires, 1886-París, 1927), Poemas místicos, Talleres Gráficos Colón, San Antonio de Areco, 1928. Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, Alicante, 2000



Ilustración: Efigies en equilibrio, 1992, Alfredo Hlito

viernes, mayo 10, 2013

Rodolfo Edwards / en el transcurso de cincuenta metros...





en el transcurso de cincuenta metros...

en el transcurso de cincuenta metros
y con diferencia de minutos
contemplé dos besos apasionados:
el primero
en la esquina de Perón y Callao
fueron dos besos largos
profundos
con intención de eternizarse
en una humedad
de lenguas permanentes
el segundo
en la entrada de un departamento
cerca del restaurant Cervantes
este beso fue cortito
pero inmensamente cariñoso
como una especie de resumen
o frasquito de azafrán
o jugo para diluir

la ciudad se arrodilló
ante los besadores
recuperó la esperanza
y desde el cielo
Dios guiñó un ojo
y todo se apagó de repente
pero se volvió
a encender enseguida

Rodolfo Edwards (Buenos Aires, 1962), inédito


Ilustración: La ciudad de los sueños, 1921, Paul Klee

jueves, mayo 09, 2013

Antonio Machado / A Líster





A Líster, jefe en los ejércitos del Ebro

Tu carta -oh noble corazón en vela,
español indomable, puño fuerte-,
tu carta, heroico Líster, me consuela,
de esta que pesa en mí, carne de muerte.
Fragores en tu carta me han llegado
de lucha santa sobre el campo ibero;
también mi corazón ha despertado
entre olores de pólvora y romero.
Donde anuncia marina caracola
que llega el Ebro, y en la peña fría
donde brota esa rúbrica española,
de monte a mar, esta palabra mía:
"Si mi pluma valiera tu pistola
de capitán, contento moriría".


Antonio Machado (Sevilla, 1875- Collioure, Francia, 1939),"Poemas de guerra", Poesías completas, Espasa Calpe, Colección Austral Poesía, Madrid, 2007



Foto: Enrique Líster (Ameneiro, La Coruña, 1907—Madrid, 1994), durante la Guerra Civil española (1936-1939)

miércoles, mayo 08, 2013

William Carlos Williams / Paterson, 11





Los delineamientos de los Gigantes (11)

III

¡Qué raro eres, idiota!
¿Crees entonces que porque la rosa
es roja tendrás el dominio?
La rosa es verde y florecerá,
superándote, verde, verde
furioso cuando tú ya no hables, o
sientas o incluso seas. Toda mi vida
ha dependido demasiado tiempo de una victoria parcial.

Pero, criatura del tiempo, yo
no deseo ir más rápido de lo
necesario para ganar.
Musicalízalo para ti.

Tomó la horquilla del suelo
y la metió en su oído, escudriñándola
por dentro—

La nieve derretida
goteaba desde la cornisa de su ventana
90 golpes por minuto—

Vislumbró
en el linóleo a sus pies, una cara de
mujer, se olió las manos,

impregnadas con la loción que usaba
desde hacía poco, lavanda,
pasó el pulgar

sobre la punta de su dedo índice izquierdo
y observó cómo se humedecía cada vez,
como la cabeza

de un gato lamiéndose la pata, oyó el
leve sonido a lijadura que hacía: de
tierra sus oídos están llenos, no hay sonido

: Y sus pensamientos se elevaron
hasta la grandeza de los placeres imaginados
que él escudriñaría

como en la pupila de un ojo
como a través de un aro de fuego, y para emerger
envuelto en un manto

chorreando luz. ¿Qué heroico
despertar del deseo
se niega a sus pensamientos?

Son árboles
de cuyas hojas empapadas de lluvia
su mente bebe del deseo :

¿Quién es más joven que yo?
¿La ramita despreciable?
¿que fui? ¿estancado de mente
al que la mugre

recientemente abandonó? Frágil
al viento.
¿Grácil? Sin ocupar ningún lugar,
demasiado estrecho para ser grabado
en los mapas

de un mundo que nunca conoció,
los verdes y
grisáceos países de
la mente.

Una simple rama que tiene
veinte hojas
contra mis circunvoluciones.
¿En qué se convertirá

mocoso ignorante, que yo
no haya sido?
Lo encierro y
persisto, continúo.

Dejemos que se pudra, en mi centro.
¿El centro de quién?
Permanezco y supero
la debilidad de la juventud.

Mi superficie soy yo.
Bajo ella
compruebo que la juventud
está enterrada. ¿Raíces?

Todos tienen raíces.

Seguimos viviendo, nos permitimos
continuar— pero por supuesto
no para la universidad, lo que publican

por separado o en grupo: empleados
fuera de control que olvidan en su mayoría
con quién están en deuda.

escupiendo conceptos fijos como
cerdos al asador, salpicando, su gotas crepitando
en el fuego,

Algo más, algo más de lo mismo.

William Carlos Williams (Rutherford, 1883-1963), Paterson, New Directions, New York, 1963
Versión de Silvia Camerotto


The Delineaments of the Giants
III How strange you are, you idiot! /So you think because the rose  /is red that you shall have the mastery? /The rose is green and will bloom, /overtopping you, green, livid /green when you shall no more speak, or /taste, or even be. My whole life /has hung too long upon a partial victory. //But, creature of the weather, I /don’t want to go any faster than /I have to go to win. //Music it for yourself. //He picked a hairpin from the floor /and stuck it in his ear, probing /around inside—  //The melting snow /dripped from the cornice by his window /90 strokes a minute— //He descried /in the linoleum at his feet a woman’s /face, smelled his hands, //strong of lotion he had used /not long since, lavender, /rolled his thumb //about the tip of his left index finger /and watched it dip each time, /like the head //of a cat licking his paw, heard the /faint filing sound it made: of /earth his ears are full, there is no sound //:And his thoughts soared /to the magnificence of imagined delights /where he would probe //as into the pupil of an aye /as through a hoople of fire, and emerge /sheathed in a robe //streaming with light. What heroic /dawn of desire /is denied to his thoughts? //They are trees /from whose leaves streaming with rain /his mind drinks of desire : //Who is younger than I?  /The contemptible twig? /that I was? stale in mind  /whom the dirt //recently gave up? Weak /to the wind. /Gracile? Taking up no place, /too narrow to be engraved  /with the maps //of a world it never knew,  /the green and /dovegrey countries of  /the mind. //A mere stick that has /twenty leaves /against my convolutions. /What shall it become, //Snot nose, that I have  /not been? /I enclose it and  /persist, go on. //Let it rot, at my center.  /Whose center? /I stand and surpass /youth’s leanness. /My surface is myself. //Under which /to witness, youth is /buried. Roots? //Everybody has roots. //We go on living, we permit ourselves /to continue—but certainly /not for the university, what they publish //severally or as a group: clerks /got out of hand forgetting for the most part /to whom they are beholden. //spitted on fixed concepts like /roasting hogs, sputtering, their drip sizzling /in the fire //Something else, something else the same.

Ilustración: Vista de Notre Dame, quai Saint Michele, primavera, 1914, Henri Matisse

martes, mayo 07, 2013

Ricardo Güiraldes / De "Poemas solitarios"







18-

La soledad absoluta.

I mi alma que bracea en derredor como un molino, sin encontrar más que viento en sus brazos abiertos.

El hombre que responde con suficiencia irónica a mi grito y a mi alegría.

I a veces la duda de que todo lo que agito en mi cabeza cargada de inquietudes no es sino locura. I mi sentimiento de soledad manía de persecución.

La Porteña
Enero 1922


19-

Todo se ha agrandado en la soledad.

El crepúsculo hermana al mundo con los astros.

El cielo se ha dormido.

I un hombre que canta, desliza su alma por la falda de las montañas hacia la quietud inamovible.

Pequeña antena de carne alucinada de imposible, espero en la tensión de todos mis anhelos que algo grande como un Dios me eleve a la armonía universal.

Puerto Pollensa
Septiembre 1922


20- 

El día inicia, en su explosión de luz nucleada por el sol, el eterno período de claridad que se salva de dos noches.

Soy centro de una tromba vital en elevación.

I abro las manos para que en ellas pase, vibre, resbale, todo lo que no puede ser finito.

La Porteña
1922


22- 

Tengo miedo de mirar mi dolor, no vaya a ser que me quede demasiado grande.

Prefiero calzar mi deber como una valentía de espuelas e hincando mi pereza, que quisiera morir cobardemente, andar con frente firme ante la pampa yerma del dolor de los otros.

Sólo así quiero merecer.

La Porteña
Septiembre 1924


Ricardo Güiraldes (Buenos Aires, 1886-París, 1927), Poemas solitarios, 1921-1927, copias mecanografiadas por copista anónimo probablemente de la edición de 1970 de la Editorial Ricardo Güiraldes


Ilustración: Sin título, 1946, Tomás Maldonado

lunes, mayo 06, 2013

Robert Frost / Un arroyo en la ciudad





Un arroyo en la ciudad

La granja permanece reacia a ajustarse
a la nueva calle de la ciudad, que ahora debe llevar un número.
¿Pero qué hay sobre el arroyo
que sostenía a la casa en el recodo?
Yo pregunto como alguien que conoció el arroyo, su fuerza
e ímpetu, habiendo mojado la medida de un dígito
y hecho saltar mi nudillo, habiendo arrojado
una flor para probar donde cruzaban sus corrientes.
El pastizal podría ser pavimentado
para detener su crecimiento bajo los cimientos de un pueblo;
los manzanos llevados a las llamas de una chimenea de piedra.
¿Le servirán igual los leños del agua?
¿Cómo se dispone de una fuerza inmortal
que ya no se necesita? ¿Restañarla a su fuente
con bloques de hormigón contra la corriente? El arroyo fue arrojado
hacia una cloaca, una mazmorra profunda bajo la piedra-
para correr y vivir en la fétida oscuridad-
y todo por algo que nunca hizo
excepto, quizás, olvidar andar con temor.
Nadie sabrá, salvo por los antiguos mapas
que ese arroyo llevaba agua. Pero me pregunto
si al mantenerlo abajo para siempre
los pensamientos no se habrán elevado
para proteger a esta ciudad nueva
tanto del sueño como del trabajo.

Robert Frost (San Francisco, 1874 - Boston, 1963), The Poetry of Robert Frost. The Collected Poems Complete and Unabridged, Edward Connery Lathem, New Hampshire, 1979
Versión de Marina Kohon

A Brook In The City

The farmhouse lingers, though averse to square
With the new city street it has to wear
A number in. But what about the brook
That held the house as in an elbow-crook?
I ask as one who knew the brook, its strength
And impulse, having dipped a finger length
And made it leap my knuckle, having tossed
A flower to try its currents where they crossed.
The meadow grass could be cemented down
From growing under pavements of a town;
The apple trees be sent to hearth-stone flame.
Is water wood to serve a brook the same?
How else dispose of an immortal force
No longer needed? Staunch it at its source
With cinder loads dumped down? The brook was thrown
Deep in a sewer dungeon under stone
In fetid darkness still to live and run --
And all for nothing it had ever done
Except forget to go in fear perhaps.
No one would know except for ancient maps
That such a brook ran water. But I wonder
If from its being kept forever under,
The thoughts may not have risen that so keep
This new-built city from both work and sleep.



Ilustración: Una calle de Nueva York, 1926, Georgia O'Keeffe

domingo, mayo 05, 2013

Enrique Lihn / Del mar espero...






Del mar espero barcos, peces, olas...

Del mar espero barcos, peces, olas
del cielo nada más que sol y viento,
la lluvia, el arco iris y el aliento;
de la tierra no verme en ella a solas.

Espero de la tierra no hacer colas
ni así hormiguear buscando mi sustento;
quiero en todo ganar el mil por ciento
y pasármelo todo por las bolas.

No quiero nada más que lo imposible
yo que, modestia aparte, lleno el mundo:
el pez más grande y menos comestible:

hacer en paz la guerra a medio mundo
y a la otra mitad. Indestructible,
plaga del pobre, horror del vagabundo.


Enrique Lihn (Santiago de Chile, 1919-1988), París, situación irregular, 1977, Ediciones de la Universidad Diego Portales, Santiago de Chile, 2013



Ilustración: Hombre corriendo, 1932, Kazimir Malevich

sábado, mayo 04, 2013

Arturo Capdevila / Romance del 9 de Julio / Jorge Luis Borges / Poema conjetural







Romance del 9 de Julio

Sube al estrado Laprida;
se quedan todos atento,
y como un viento de gloria
pasa hecho frío y silencio.
Ya les interroga aquél
si libres o no seremos.
Todos a la vez se yerguen;
al punto de pie se han puesto,
para clamar por Dios vivo,
cada uno el brazo extendiendo,
que ser libres, eso quieren,
la vida misma por precio.
Uno a uno así lo juran,
y todos también rugiendo.
Del pueblo que invade el patio
se oye clamoroso el eco.
¡La Patria jurada está
por la espada y por el fuego,
por la vida y por la muerte!
¡Señor Dios de los ejércitos!
Acabados son los reyes
¡Manda soberano, Pueblo!

Arturo Capdevila (Córdoba, 1889-Buenos Aires, 1967), Los romances argentinos, Editoriales Reunidas, Buenos Aires, 1943


Foto: Capdevila s/d







Poema conjetural

El doctor Francisco Laprida, asesinado el día 22 de setiembre de 1829 por los montoneros de Aldao, piensa antes de morir:

Zumban las balas en la tarde última.
Hay viento y hay cenizas en el viento,
se dispersan el día y la batalla
deforme, y la victoria es de los otros.
Vencen los bárbaros, los gauchos vencen.
Yo, que estudié las leyes y los cánones,
yo, Francisco Narciso de Laprida,
cuya voz declaró la independencia
de estas crueles provincias, derrotado,
de sangre y de sudor manchado el rostro,
sin esperanza ni temor, perdido,
huyo hacia el Sur por arrabales últimos.
Como aquel capitán del Purgatorio
que, huyendo a pie y ensangrentando el llano,
fue cegado y tumbado por la muerte
donde un oscuro río pierde el nombre,
así habré de caer. Hoy es el término.
La noche lateral de los pantanos
me acecha y me demora. Oigo los cascos
de mi caliente muerte que me busca
con jinetes, con belfos y con lanzas.
Yo que anhelé ser otro, ser un hombre
de sentencias, de libros, de dictámenes
a cielo abierto yaceré entre ciénagas;
pero me endiosa el pecho inexplicable
un júbilo secreto. Al fin me encuentro
con mi destino sudamericano.
A esta ruinosa tarde me llevaba
el laberinto múltiple de pasos
que mis días tejieron desde un día
de la niñez. Al fin he descubierto
la recóndita clave de mis años,
la suerte de Francisco de Laprida,
la letra que faltaba, la perfecta
forma que supo Dios desde el principio.
En el espejo de esta noche alcanzo
mi insospechado rostro eterno. El círculo
se va a cerrar. Yo aguardo que así sea.

Pisan mis pies la sombra de las lanzas
que me buscan. Las befas de mi muerte,
los jinetes, las crines, los caballos,
se ciernen sobre mí... Ya el primer golpe,
ya el duro hierro que me raja el pecho,
el íntimo cuchillo en la garganta.

Jorge Luis Borges (Buenos Aires, 1899-2006), "El otro, el mismo", 1964, Obra poética, 2, Emecé, Buenos Aires, 1977



Foto: Jorge Luis Borges por Daniel Mordzinski

viernes, mayo 03, 2013

Mario Morales / De "La canción de la calle Grimau"





La canción de la calle Grimau

[Fragmento]


yo no he venido a predicar ni a chacharear sobre la vida o la muerte
(¿qué son las mayúsculas frente a esta vida?)
yo no me celebro o me canto a mí mismo
mejor hago mutis por el foro a tiempo
mejor transcribo dos o tres cenizas intraducibles
pero injertadas en el machear o a contramano de la injusticia
anoto dos o tres vocales respiratorias y húmedas
y solamente para los hombres de mi época
para la quemazón íntegramente viva.
Arrecifes mar arriba: nubes o mar grávido
¿no alcanza la estatua a llenar su vuelo?
¿no basta ser afuera del tiempo un rosal súbito para nadizar la ley del paredón?
¿no alcanza uno y otro cochino fusilado?
¿no basta el último cadáver pobre, pobre como todos los muertos
para decirnos, por favor, era necesario pero ya está bueno, ya está bueno
(por favor, por favor, ¡bast!) y
¿cuánta nada es necesaria para rellenar la nada?

(¡neike! ¡neike!)
Miguel, Federico, Julián, amigo, hermano
te asesinaron, te asesinaron
"Por mí, por mí, por mí"
"déjese aquí cuanto sea vileza
mátese acá cuando sea esperanza"
yo no hablo del pórtico del infierno o de los ángeles
yo no bla-bla-blabeo sobre la Introducción a ninguna economía
yo sólo sufro del otoño ciego (del frío ciego)
de la cicatriz abierta que une a todos los hombres

Mario Morales (Pehuajó, 1936-Buenos Aires, 1987), "La canción de la calle Grimau", La distancia infinita. Antología poética 1958-1983, selección y prólogo de María Julia de Ruschi, Fondo de Cultura Económica, Buenos Aires, 2012


Foto: Víctor Redondo, Jorge Zunino y Mario Morales, 1982. La distancia infinita, pag. 38